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Dolores frecuentes

dolores frecuentes

Dolores frecuentes

La medicina alopática, (la occidental), considera el dolor un síntoma que puede ir desde una sensación desagradable hasta otra insoportable, y que pone en evidencia la existencia de una alteración en nuestro organismo.

La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (International Association for the Study of Pain, IASP) define el dolor como: “Experiencia sensorial y emocional desagradable, que se asocia a una lesión real o potencial de los tejidos o que es descrito como tal por parte del paciente” y agrega que… el dolor es siempre subjetivo… cada individuo aprende a aplicar el término a través de sus experiencias previas…

Tras las explicaciones anteriormente expuestas, estamos en disposición de asegurar que los dolores frecuentes, son algo más que un síntoma físico: es un fenómeno en el que intervienen todos nuestros elementos.

  • La parte física (el cuerpo).
  • La parte psíquica (la mente).
  • La parte anímica (el alma).

Luego… el dolor es una sensación displacentera (física), asociada al miedo y rechazo (psíquica) y que produce sufrimiento (anímica).

Cuando un alpinista está llegando a la cima de una escarpada pared con las manos destrozadas, no siente dolor alguno. Si se le pregunta, contestará que “no duele nada”. ¿Por qué?. Porque le falta el componente del miedo, el rechazo y el sufrimiento. Disfruta la situación. Está feliz.

¿Por qué hay tanta diferencia entre unas parturientas y otras con respecto a su forma de comportarse y al dolor que exteriorizan?

Considerando partos normales de la misma dificultad, las mujeres que no sienten miedo y que no rechazan la situación, no sólo no sufren sino que se emocionan de felicidad. Sin embargo, aquellas mujeres que van con miedo o que por alguna razón no desean intensamente en su interior ese hijo sufren tremendamente. En ambos casos estamos considerando el mismo proceso físico, la misma cantidad de “dolor”.

¿Y si no existe un proceso físico?

Si se nos ha muerto un familiar, por ejemplo. Tendremos rechazo a la situación, incluso miedo y por supuesto, sufrimiento. Luego, el componente físico no es imprescindible para sentir dolor. A pesar de ello, es el único componente que habitualmente tenemos en cuenta. Por ello, ante lo que llamamos normalmente “dolor”, es imprescindible analizar los componentes físicos, psíquicos y anímicos de la persona que lo sufre.

Cuando un paciente oye al médico hablar de componente psicosomático, o de la necesidad de visitar a un psicólogo o psiquiatra, no debe ofenderse ni sentirse menospreciado.

Es bueno tratar el dolor de una forma multidisciplinar (distintas especialidades). Aunque lo ideal sería que el mismo médico que trate a un paciente con dolor fuera capaz de verlo como un todo, como un ser humano completo con cuerpo, mente y alma. Si tiene dudas, que sea el propio médico el que consulte a sus compañeros de otra especialidad, pero que no tenga que parcelar al paciente, repartiéndolo en compartimentos estancos. No hay que comportarse sólo como médico sino aunando también todo lo que se es. Ya que además de ser médico, se es persona; se es o se ha sido “madre” o “padre”, “esposa” o “marido”, “hija” o “hijo”, persona de éxito o no, tímida o extrovertida. Es decir, todas las vivencias personales y profesionales al servicio de quien nos pide ayuda.

En muchos casos, en el médico hace más falta la sabiduría de toda su experiencia humana que los conocimientos científicos puros y duros para reconocer ¡”cuantos dolores”! está expresando este paciente con su dolor.

Qué es lo que está gritando la persona a través del lenguaje corporal, qué no es capaz de expresar de otra forma.

Muchos de los dolores frecuentes, a veces aumenta por la noche, durante los fines de semana, en vacaciones. Son momentos donde uno se enfrenta más a sí mismo, no tiene la distracción del trabajo y, a veces, nuestra realidad aumenta el miedo.

El componente físico del dolor

Es el más fácil de resolver. Se puede eliminar con medicación o Bloqueos nerviosos.

El componente psíquico del dolor

Tendrá que ser tratado respecto al miedo y reflejos condicionados, con información: por eso es vital la docencia de la persona que acude al médico por “dolor”. Cualquier persona que sepa qué es lo que le está pasando, la importancia que tiene y cuánto le va a durar, tiene menos miedo. Y respecto al rechazo, habrá de resolverse transcendiendo el dolor, buscando respuestas a las preguntas:

  • ¿Por qué me pasa esto en este momento?
  • ¿En qué me está beneficiando?
  • ¿Qué puedo aprender de ello?

El componente anímico del dolor

Prácticamente el más importante, se va resolviendo después del psíquico. Cuando la persona ha comenzado a informarse respecto a todo lo anterior comienza a ver las cosas de otra manera, cambia el enfoque de su vida y de algunas creencias y eso le hace ver la botella medio llena en vez de medio vacía. Procesamos los acontecimiento dependiendo de la percepción que tengamos de ellos, y naturalmente la percepción cambia con el “conocimiento” de las situaciones.

Al cambiar el estado de ánimo de la persona, ésta segregará endorfinas y no sólo ya no sufrirá dolor, aunque tenga el mismo problema físico, sino que tendrá muchísimas más probabilidades de mejorar su salud, ya que se potencia su sistema defensivo y todas las funciones orgánicas se desarrollarán mucho más armónicamente.

El componente anímico en ocasiones actúa sobre el componente psíquico, creando el componente físico.

Dolores frecuentes

dolores frecuentes, los más comunes son:

  • dolor de rodilla: traumatismos; condropatía; artritis o artrosis; tendinitis rotulada; pata de ganso; exceso de de peso
  • dolor de pie: traumatismos; artritis o artrosis; exceso de trabajo; dedos en martillo; juanetes; uñas encarnadas; fascitis plantar
  • dolor de muñeca y mano: artritis o artrosis: dedos en martillo; Quistes sinoviales; tendinitis de DeQuervain; osteoporosistúnel carpianoDupuytren
  • dolor por Osteoporosis. Se presenta con mayor frecuencia en las mujeres y a partir de los 60 a 70 años.
  • dolor de hombro: traumatismos; condromalacia; tendinitis del supraespinoso; del manguito de rotadores; hombro congelado
  • dolor de codo: epicondilitis (codo de tenista); epitrocleítis; fracturas; esguinces; bursitis
  • dolor neuropático. O enfermedad de las vías nerviosas propiamente dichas.
  • Neuralgia del trigémino. O dolor de media cara.
  • Miembro fantasma. Dolor después de una amputación.
  • Atrapamiento Nervioso. Es bastante frecuente en sus múltiples variedades.
  • dolor de cabeza. Las cefaleas se podrían clasificar en migrañas, cefaleas tensionales y neuralgias.
  • dolor por Vulvodinia. Dolor en la vagina y/o la vulva, que a veces llega hasta el ano, recorriendo la fascia perineal.
  • ciática. Es el dolor del nervio ciático.
  • lumbalgia: contractura; inflamación de ligamentos sacroilíacos; hernias discales; lesiones  o aplastamientos vertebrales
  • la fibromialgia. Es un síndrome relativamente nuevo.
  • dolor de cadera. Difícil de diagnosticar, pensarás que es un problema de columna.
  • dolor de cuello.  En este dolor se encuentran implicadas varias estructuras diferentes, las cuales deben ser identificadas por separado.
  • dolor por neuralgia post herpética.  Se produce tras padecer un herpes zóster. Es muy frecuente. Los afectados no suelen acudir a las Unidades de Dolor.
  • Dolor por contracturas, tendinitis o roturas fibrilares. A veces son “posturales”, debido a la profesión de cada uno, otra veces son “Antiálgicas” para evitar dolores mayores.

 

Desearía contactar con la Unidad del Dolor de la Dra. Heraso.